02 febrero 2006

CENTROS PENITENCIARIOS

Tercera agresión en cinco días a funcionarios de prisiones de Andalucía


El último caso, en la cárcel de Jaén, termina con cuatro carceleros y dos presos heridos


Jueves, 2 de febrero. 18.47 h.

AGENCIAS. Madrid

La prisión provincial de Jaén ha registrado en la madrugada de hoy una nueva agresión por parte de un recluso que se enfrentó con su compañero de celda y con cuatro funcionarios. Todos ellos presentan múltiples contusiones, arañazos y alguna luxación. Este suceso se suma al acaecido en el mismo centro el pasado domingo y al que tuvo lugar un día después en la cárcel de El Acebuche (Almería), donde un recluso intentó promover un motín para hacerse con el control de la prisión amenazando a un funcionario con un 'pincho'. La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-CSIF) considera «crítica» la situación de los centros penitenciarios andaluces y exige «medidas que garanticen la seguridad de los trabajadores, así como de los propios internos».


El último caso se produjo esta madrugada, cuando J.M.M., un recluso de 31 años, agredió a su compañero de celda. Dos funcionarios consiguieron reducirle, no sin antes ser agredidos «de forma salvaje e imprevisible», según CSI-CSIF. Mientras le conducían a la enfermería para comprobar sus lesiones, el jefe de servicio recibió también un puñetazo del recluso. Para terminar, y estando ya en la celda de aislamiento, el carcelero que le cacheaba fue a su vez agredido. Resultado: el presunto agresor, su compañero de celda y cuatro funcionarios con arañazos, hematomas y contusiones, incluidas una luxación de mano y un esguince de tobillo en éstos últimos.


J.M.M. ingresará de nuevo en el primer grado, clasificación de los presos peligrosos que ya tuvo por su carácter conflictivo. No en vano, está condenado desde 1998 a diez años de cárcel por los delitos de atentado contra la autoridad, robo, lesiones y tenencia ilícita de armas. Ingresó en prisión por primera vez nada más cumplir 18 años y desde entonces ha ido sumando condenas.


En cuanto a las causas de la peligrosa situación de los funcionarios, desde CSI-CSIF se apunta a la «masificación» de las prisiones, a la «inseguridad» derivada de la escasez de plantilla y a la «dejadez» de la Administración, que «se niega a plantear soluciones a un grave problema». El director de la cárcel jienense, Manuel Martínez, reconoció que tienen «un número de internos elevado», pero al igual que sucede «en las demás prisiones». «Desgraciadamente no somos un caso aislado», concluyó.


Dos casos más


Lamentablemente, el ataque a estos funcionarios no es novedad. Tan sólo en los últimos cinco días, dos agresiones más tuvieron lugar en Andalucía, una en la misma prisión provincial de Jaén y otra en la cárcel de El Acebuche, en Almería. En el primero de los casos, que tuvo lugar el pasado domingo, un interno se negó a abandonar su celda para salir al patio y atacó al guardia que la inspeccionaba, causándole graves daños en un ojo y una fisura en un dedo de la mano. La dirección de la cárcel decidió entonces solicitar el traslado del preso a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, tras abrirle expediente y poner los hechos en conocimiento del juzgado de Guardia.


No habían pasado aún 24 horas cuando Sergio García, un recluso de 23 años condenado a doce por robo y lesiones, hirió con un objeto punzante a otro funcionario, esta vez en Almería. Destinado al módulo de máxima seguridad del centro con el resto de presos de primer grado, García le amenazó con «un pincho de fabricación casera» (una varilla metálica con su extremo afilado) y ordenó a su compañero que abriera todas las celdas. «Pretendía hacerse con la cárcel, exigiéndole que abriera al resto de internos y, así, retener al resto de los trabajadores de la prisión», explicó la directora de la prisión Clotilde Berzosa, que le calificó de «auténtico psicópata de libro». Afortunadamente, varios guardias consiguieron reducirle, no sin antes pinchar a uno de ellos en el hombro y la pierna.


«Los sistemas de seguridad del centro son totalmente obsoletos, insuficientes y, en muchos casos, ni existen», se quejaron ya entonces desde CSI-CSIF. El Acebuche tiene recluidos a 1.100 presos, el doble de su capacidad, y es la única prisión andaluza en la que los funcionarios tienen contacto directo con los presos peligrosos, pues deben abrir personalmente cada celda. Siguen a la espera de que se dote a los módulos de interno de régimen especial con un sistema de apertura informatizada. Nuevamente, masificación y seguridad insuficiente.


Es una noticia de:
DIARIO DE NAVARRA