27 octubre 2005

Interior pondrá en la calle a 1.100 presos que controlará con pulseras telemáticas


Invertirá seis millones en 2006 para duplicar el número de reclusos que actualmente cumplen sus condenas fuera de las cárceles.

Óscar López-Fonseca


Las cárceles españolas están a rebosar. Cerca de 61.000 personas permanecen recluidas en la actualidad en las 72 prisiones españolas. Una cifra que, además, sigue aumentando a un ritmo de 100 internos más a la semana. Ante la magnitud de las cifras y la evidencia de que las ocho nuevas cárceles proyectadas por el Gobierno socialista no estarán finalizadas antes de 2012, la directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, ha decidido potenciar un sistema muy utilizado en Estados Unidos y Gran Bretaña: la puesta en la calle de reclusos condenados por delitos leves a los que se les somete a control telemático gracias a unas pulseras que permiten su localización permanente.


El sistema no es nuevo -desde que se empezó a implantar en España en 2001, ya se han beneficiado de él unos 2.000 reclusos, entre ellos Manuel Prado y Colón de Carvajal y Manuel de la Concha-, pero sí lo es el impulso que se le pretende dar en los próximos meses. De hecho, los Presupuestos Generales del Estado para el año 2006 contemplan una partida de 5.922.170 euros para adquisición y mantenimiento de estos dispositivos. Una inversión con la que Instituciones Penitenciarias pretende doblar el número de reclusos controlados telemáticamente: de los 550 que existen en la actualidad se pretende pasar a los 1.100 a finales del próximo año.


Una medida que, además, traerá consigo un importante ahorro al erario público si se tiene en cuenta que mantener a un preso en régimen cerrado supone cerca de 20.000 euros al año, según estimaciones del departamento que dirige Mercedes Gallizo. De este modo, los seis millones de euros presupuestados serán ampliamente compensados por los 22 millones que dejarán de gastarse con la puesta en la calle de los 1.100 presos. “Aunque el beneficio económico es importante, lo es aún más el impulso que recibe la política de reinserción, ya que estos presos estarán en su casa y podrán encontrar un trabajo que les aleje de la delincuencia”, recalcan en Instituciones Penitenciarias.


Tecnología israelí


La tecnología ha sido contratada a la empresa israelí Electronic Monitoring Technologies (Elmotech), con la que se ha firmado recientemente un contrato para los dos próximos años por un importe de 6.363.112 euros. La compañía facilita los equipos técnicos y cobra por su utilización entre cinco y ocho euros diarios, según el tipo de control telemático que se utilice: la pulsera o un más sofisticado seguimiento mediante GPS. “El sistema permite muchas posibilidades, entre ellas evitar que los que disfrutan del tercer grado -también conocido como régimen abierto- vayan cada noche a la cárcel a dormir, como hasta ahora, algo que no tiene ningún sentido sobre todo cuando las cárceles están llenas”, añaden las fuentes consultadas.


No serán éstos, sin embargo, los únicos beneficiados. Entre los planes de Instituciones Penitenciarias se encuentra aplicar también este control antes de que finalice el presente año a reclusos que disfrutan de permisos, a los que se controlaría en la calle a través de satélite. Los condenados por delitos contra la libertad sexual serán los primeros en probar la eficacia de un sistema que permite conocer su situación exacta en cada momento con un margen de error de metros y que, incluso, puede marcar zonas a las que el preso no deba entrar o enviarle un mensaje electrónico si comete algún tipo de infracción.


Los planes del equipo de Gallizo incluyen hacer extensivo este control más exhaustivo a otros delitos o emplearlo para limitar el número de ingresos en prisión provisional. “Todo acaba en prisión, incluso gente que tal vez no debería estar, y eso, junto con el endurecimiento de las condenas, ha terminado por colapsar la cárcel”, agregan desde Instituciones Penitenciarias.

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