26 octubre 2007

"Llegado el momento, éstos me alimentarán a la fuerza"

El sanguinario etarra, que ahora cumple condena en el penal de Aranjuez y que podría pisar la calle en un año, confesaba, en una carta la verdadera estrategia de una medida de protesta que, en la última de sus versiones, se prolongó durante 114 días para, ya en su tramo final, terminar en una sucesión diaria de paseos por las inmediaciones del hospital de San Sebastián en el que estaba siendo tratado.
La misiva que redactó De Juana hace nueve años para describir la huelga de hambre que mantenía entonces se enmarca en una especie de guerra personal con los funcionarios de prisiones: “En el talego hay que pelear porque si no cada vez te van puteando (sic) más”, afirma el terrorista, para añadir que “esto es una cuerda en que cada cual tira para un lado".
"Llegado el momento, éstos me alimentarán a la fuerza, que es lo que pretendo”. Con ese desparpajo describía el terrorista Ignacio de Juana Chaos el verdadero objetivo de una huelga de hambre indefinida que inició en febrero de 1998, cuando estaba recluido en el centro penitenciario de Melilla.
De Juana, que en la carta a la que ha tenido acceso ÉPOCA deja muy claro el verdadero objetivo de sus huelgas de hambre, muy alejado del falso victimismo que proclamaba el curso pasado, volverá a su casa en un año sin haber mostrado el mínimo arrepentimiento por el asesinato de 25 personas. Como decía en su misiva de 1998, “es lo que pretendo”.

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