22 septiembre 2008

Las víctimas lamentan que los terroristas tengan privilegios frente al resto
Cuando la familia de un preso llega tarde a la sesión de comunicación con el interno, pierde el turno, según la política que se sigue en las cárceles valencianas. Sin embargo, para los presos etarras el régimen disciplinario es distinto, tal y como denuncian los funcionarios de prisiones de la Comunitat Valenciana.

Según ha podido saber LAS PROVINCIAS, se han dado casos en que los familiares procedentes del País Vasco llegan tarde y se les mantiene la sesión de comunicación, una situación que causa "rabia" entre los profesionales que día a día deben controlar el correcto funcionamiento de los centros penitenciarios.

Los funcionarios señalaron que si no se cumplen a rajatabla los turnos, algunos reclusos se quedan sin la posibilidad de disfrutar de su tiempo para charlar con la familia, lo que crea una situación de malestar que nunca es denunciada por temor a represalias.

Como informó este periódico, los funcionarios han denunciado numerosos casos en que los internos de la banda terrorista gozan de trato de favor en las prisiones valencianas. Desde tener la posibilidad de disfrutar de un vis a vis en presencia del hijo hasta disponer de prensa en euskera a diario, mientras que otros internos extranjeros deben esperar semanas para conseguir información en su idioma.

Las fuentes consultadas por LAS PROVINCIAS no sólo confirman este punto, sino que añaden nuevos detalles, relacionados con la inclusión de dos miembros de la banda terrorista en el mismo módulo. En estos casos, acaban asociándose, estableciendo una relación de poder en la que uno ejerce una presión que influye de forma determinante en el comportamiento del otro, aumentando su actitud de confrontación. "En cambio, cuando el que influye sobre el otro es trasladado a la Audiencia Nacional por algún juicio, se produce un cambio muy destacado en el comportamiento del que se queda", explicaron los funcionarios. Los profesionales consultados explicaron que dos etarras no pueden coincidir en el mismo módulo, algo que se sí se consiente por parte de las autoridades.

La presión que ejerce el colectivo etarra en las cárceles resulta insultante en muchos casos. Cuando alguno de los presos de la banda terrorista es trasladado a una celda de aislamiento, el resto de reclusos adopta una actitud desafiante. Un ejemplo es realizando huelgas de hambre.

Desde la Asociación Valenciana de Víctimas del Terrorismo pidieron ayer que no se permitan privilegios y exigieron que se les dé el mismo trato que al resto de reclusos.

noticia publicada en:
lasprovincias.es